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Con esta finalidad, se enviaron cientos de sacos de dormir desde el aeropuerto de Múnich hasta la región de Tohoku, situada al norte de Japón. La región se vio afectada directamente por el terremoto y el tsunami posterior.

Los sacos de dormir están destinados a los estudiantes de la escuela primaria Shishiori de la ciudad de Kesennuma. Estos van a permitir a los alumnos unas largas vacaciones planeadas después de que el terremoto del marzo de 2011 también destruyera el campamento escolar. Así pues, el donativo contribuye a darles a los niños y jóvenes un poco de alegría tras un largo periodo de terror y privación.