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Al financiar la creación de un laboratorio de ciencias naturales, la Fundación Regine Sixt de Ayuda a la Infancia permite que las niñas reciban una sólida formación científica.

La mayoría de las familias del barrio At-Tur, de habla árabe, de la ciudad de Jerusalén son familias numerosas y viven en entornos socio-económicamente desfavorecidos. En 1968, se creó en At-Tur una escuela para niñas, donde hoy en día hay 38 clases y cerca de 1200 alumnas reciben educación primaria y secundaria. A pesar de su tamaño, la escuela no tiene un laboratorio de ciencias naturales, aunque lo necesita urgentemente.


La falta de un laboratorio tiene una repercusión negativa en el nivel de aprendizaje científico en la escuela, y eso, aunque es ahora cuando se está fomentando una educación científica sólida, especialmente entre las niñas. Las ciencias naturales son un ámbito fundamental para acceder posteriormente al mundo laboral en sectores prometedores. Sin un laboratorio especializado, las niñas no podrán realizar experimentos y llevar a cabo su propio pequeño trabajo de investigación. Y sin experimentos individuales, no se pueden entender numerosas relaciones y por lo tanto, es casi imposible recibir un aprendizaje interactivo.

Al financiar la creación de un laboratorio de ciencias naturales, la Fundación Regine Sixt de Ayuda a la Infancia permite que las niñas reciban una sólida formación científica. En el futuro, las niñas ya no tendrán que imaginarse los experimentos y podrán aprender de manera interactiva y experimental.